Llega el 23 de abril y de nuevo, como cada año, libreros, editores, distribuidores y escritores, acuden a su cita bajo los porches del Paseo de la Independencia de Zaragoza. Allí nos ofrecerán sus fondos y las últimas novedades publicadas.
El 15 de noviembre de 1995 la Conferencia General de la UNESCO aprobó en París, a propuesta de la Unión Internacional de Editores, que el 23 de abril fuera el «Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor». Dicha propuesta respondía a un doble objetivo, el de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor.
¿Por qué ese día? La respuesta es sencilla. Estamos ante una fecha mítica ya que fue un 23 de abril del año 1616 el día en el que fallecieron los escritores Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. En esta fecha también fallecieron William Wordsworth (en 1850) y Josep Pla (en 1981). Además es la fecha de nacimiento y fallecimiento de otros escritores.
La idea original debemos atribuírsela al escritor valenciano Vicente Clavel, que la propuso a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona. De su iniciativa nace, en 1926, la Fiesta del Libro, que se comenzó celebrándose en otra fecha, si bien poco tiempo después, en 1930, se instauró definitivamente, y con su nombre actual, el 23 de abril como Día del Libro.



